Microsoft y su rediseño

Por internet muchas opiniones se están levantando acerca del nuevo logotipo de Windows y en esencia, de la gama de marcas que han sido rediseñadas por el estudio Pentagram, en el que han participado diseñadores como Paula Scher que dejó caer una frase, en mi opinión sublime, cuando empezó la investigación para ver qué cambios necesitaba la marca. La pregunta en cuestión y la razón de que el nuevo logo de windows sea el que es, es sencillamente ésta:

Si sois “ventanas”, ¿por qué vuestro logo es una bandera?

Sencillo pero matón, ésto pone en duda toda la identidad gráfica que Microsoft elaboró anteriormente para Windows, su joya. Desde Windows 3.1, la identidad del sistema operativo ha cambiado y ha ido evolucionando a un sector más moderno y estoy hablando del logotipo de Windows, no de Microsoft cuyo logotipo no se había visto modificado desde hace 25 años. Es un caso curioso, mientras que mucha gente conoce el logo de Windows, no conoce el logo de Microsoft (no hay mucho que conocer, puesto que era tipográfico y como mucho, lo que más podíamos recordar era la fuente que lo componía, pero nunca se le dio excesiva importancia.

Microsoft y el diseño gráfico

Microsoft siempre ha tenido en cuenta el diseño gráfico, quizás no tanto como nos gustaría a algunos, pero tampoco podemos decir que sea una compañía que descuida ese sector, no obstante, ahora el diseño gráfico ha cogido un rol muy importante e interesante en la marca, no sólo por el rediseño de Windows 8, que va más allá del un nuevo logotipo con una apuesta por una interfaz nueva y diferente, Metro UI (a falta de saber el nombre oficial), que no sólo aporta funcionalidad nueva, también un nuevo estándar en la gama Microsoft.

Esto es Metro UI

¿Qué ha cambiado? Antes Microsoft no le daba gran importancia a su marca global (la propia Microsoft) y sin embargo, desarrollaba identidades individuales para cada producto, que con el paso de los años, se fueron integrando unos a otros. Un ejemplo claro es Microsoft Office, mientras que en la primera versión no había unidad entre sistema y suite ofimática (más allá de los menús estándar de Windows), en posteriores versiones de Office se introdujo la burbuja como menú principal y asociaciones con el botón “inicio” que se introdujo en Windows Vista, con la antigua “ventana/bandera” dentro de una burbuja o orb como les llaman ellos. Estos pequeños detalles fueron fruto posiblemente del éxito que tenía el rival (en éste caso, Apple) que apostaba por una unidad muy muy cerrada entre toda la identidad global de la marca. Fíjate como en los productos de Mac, cualquiera, aparece la manzana y es el símbolo principal, sin embargo, ¿dónde está el logotipo de Microsoft en Windows? ¿y en los Windows Phone?, no lo hay más allá de pantallas acerca de…

Si entramos en el mundo de las comparaciones odiosas – pero necesarias en cierto modo – Apple apuesta por otro sistema que ha dado sus frutos, en cuanto a vincular todos los valores de toda la gama de Apple a la marca Apple, consiguiendo así que coja una importancia extrema, hasta ser un símbolo que representa no sólo la compañía, otras valores también (positivos o negativos, eso ya depende de cada uno). Otro ejemplo de apuesta es Android, dónde Google aparece infiltrada en muchos sítios inclusive en los terminales Android, dónde aparece – si se da el caso – la inscripción “by Google” pero no “with Android” o “Android”. Otra vez se vincula el sistema a la marca principal poniéndola a ésta como objeto principal.

Microsoft ahora

El cambio que ha propuesto Pentagram consiste en parte, en vincular los productos y servicios de Microsoft a la propia marca, sin llegar al extremo de la competencia, ya que aún así prima la identidad del producto en sí sobre la marca global, ejemplos los tenemos en Surface que muestra el nuevo logotipo de Windows en el marco de sus tablets y no el nuevo logotipo de Microsoft, o Xbox 360 cuyo logotipo propio es el que destaca y de nuevo, no el de la marca que lo fabrica y produce. No obstante, ahora cada porción de producto que tienen se ve reflejado en el nuevo logotipo.

El logotipo nuevo se basa en los colores de Windows, algo que no me acaba de convencer y vinculan cada color con uno de sus productos o servicios. Por el teaser sabemos que el Azul corresponde a Windows (principalmente porque ha sido el color por defecto desde Windows 95 apareciendo como secundario o como primario en el caso de Xp y más adelante con 7), el verde obviamente, corresponde a Xbox 360, el rojo a la Suite Office que ha pasado por distintas fases, siendo el penúltimo color el naranja y finalmente queda el amarillo que por el momento se queda solitario, aunque probablemente corresponda a Windows Phone o quizás a SkyDrive.

No cabe duda de que el movimiento actual de Microsoft es agruparlo todo y crear una imagen compacta, universal, algo que hasta ahora la compañía no tenía de una manera bien cuajada. Ahora las cosas “cuadran” (nunca mejor dicho) y las imágenes, hablan por sí solas. Aún así, siguen quedando muchos logos internos de software que hay que retocar, puesto que Microsoft toca un sin fín de software, desde DirectX hasta Skype (que ya va adaptándose al cambio). ¿Podría ser mejor? arriesgar no han arriesgado mucho, no obstante, como primer paso, considero que está muy bien. Es limpio, agradable, sencillo (algo que Microsoft nunca había valorado tanto) y funciona en conjunto. El nuevo logo de Windows, aunque sencillo es una ventana en perspectiva, dinámica y refleja en parte el panel de Metro en movimiento, el mejor logo hasta la fecha, sin duda, que no quita que en un futuro vengan mejores.

¿Y metro UI?

Dentro del planteamiento de rediseño corporativo de Microsoft algo que ha jugado un papel diría imprescindible ha sido la interfaz Metro UI que desarrollaron para Windows Phone y que ahora intentarán portar a todo lo que tenga que ver con la empresa. ¿Metro funciona? ahí es dónde cabe la duda, dónde hará falta una demostración para ver hasta que punto el cambio de diseño favorece o no y es que han apostado a una baza peligrosa, la de una interfaz que me atrevo a decir es en un 80% para dispositivos táctiles y sin embargo van a entrar en un mercado dónde su uso en un gran porcentaje va a ser en un ordenador de sobremesa sin capacidades táctiles.

Hace poco vi un vídeo que auguraba ya de por sí un fracaso de Metro y las reacciones de la gente en los comentarios no iban desencaminados, nadie ve salida a un software que se avanza al hardware que tenemos delante cada día, un cambio que no implica ya sólo una renovación gráfica si no un cambio completo en el uso del sistema. Una frase que en parte me sorprendió pero que en el fondo es muy real: “Windows 8 no es Windows, es el nuevo sistema operativo de Microsoft” y con esto lo que quería decir el autor del vídeo es que por primera vez desde Windows 3.1 Microsoft va a darle la vuelta a la tortilla, puesto que ya no es sólo un cambio gráfico, pero teniendo las mismas cosas en los mismos lugares, ahora es un cambio que requiere un aprendizaje de muy abajo para la gran mayoría de usuarios de Windows anteriores a 8 y no se sabe si tanta gente está dispuesta a aprender sólo por apoyar el cambio. Ésto no se convierte en una pega cuando el cambio nos ofrece mejoras muy relevantes. Un ejemplo claro fue iOS respecto a OSX, dos sistemas diferentes orientados a dos públicos y dispositivos muy diferentes (y ojo, ahora están intentando unirlos también, cosa que ya hablaré, pero no me entra en la cabeza). Éste cambio de Microsoft requiere para experimentarlo correctamente un hardware que no es barato y una adaptación que no es rápida. Está muy bien pensar cómo vamos a funcionar en un futuro, pero tenemos que recordar dónde estamos y dónde está nuestro público.

Un ejemplo más práctico y actual, los vehículos eléctricos. Existen, hace mucho tiempo que se inventaron, pero sin embargo, no son rentables ya que suponen tanto esfuerzo para el usuario que no es factible actualmente funcionar con un vehículo eléctrico salvo para contadas (muy contadas) ocasiones, los motivos son muchos, el coste del vehículo, que no supone una gran diferencia respecto al de gasolina, la variedad, los puntos de carga – apenas existentes -, un número de limitaciones que superan a los beneficios, pero eso no quita que estemos ante el vehículo del futuro y que por ahí pasará, para eso, empresas como Toyota supieron dar el salto con el Prius, un híbrido que ofrece ya ventajas directas de los vehículos eléctricos sin dejar de lado la gasolina, pero éste cambio ya les permite dar unos beneficios mayores que las pérdidas y que por tanto, los usuarios se sientan atraídos. Tenemos que ver si Windows 8 será finalmente un vehículo eléctrico, un híbrido o un gasolina de toda la vida (cosa ya descartada).

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